domingo, mayo 03, 2009

EL PRINCIPITO
Antoine de Saint-Exupéry (fragmento pag.6)

¡Ah, principito!, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:

-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol…

-Tendremos que esperar…

-¿Esperar qué?

-Que el sol se ponga.

Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:

-Siempre me creo que estoy en mi casa..

En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas…



-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!

Y un poco más tarde añadiste:

-¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.

-¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?

El principito no respondió.

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braham... ¿vamos a ver una puesta de sol?
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Mi historia fue así…

Yo el más antiguo de los caracoles existentes en el jardín estaba loco por verte y allí estabas, la naranjita más linda entre todas las flores y frutas, cada mañana me levantaba más temprano y salía antes de casa para terminar mis labores lo antes posible y así ver el amor redondo que es esa naranja…

Ella tenía muchos nombres y el pelo negro y largo y desordenado, y yo no podía dejar de mirar sus ojos, y en ocasiones cuando ella me miraba de reojo, Dios… que nervio… se me apretaba la pancita, cada día y cada tarde, sin decirnos nada, buscábamos el modo de estar uno enfrente del otro, y mientras el mundo seguía su rumbo y el jardín jugaba a dar tumbos, ella y yo nos quedábamos junto a nuestra forma sin hacer otra cosa que mirarnos a escondidas.

Con el tiempo fuimos empezando a hablar, a regalarnos dibujitos de corazones, a juntarnos a la orilla del jardín…, un día jugando, ella dejo un beso en mis labios, y yo el más antiguo de los caracoles, guarde el hermoso tesoro que un primer beso nos puede entregar.

Mi historia es así…

El tiempo es un elemento de precioso contenido y de valor irremplazable que se debe entregar a nuestra motivación de vida, y quise caminar los pasos de mi naranjita, convertirme en su compañía necesaria, en su ilusión, en su alegría, quise hallarme siempre allí…, pero el tiempo cobro cada minuto y no tuve los recursos ni el oro para tener tu compañía, siendo solo un simple caracol cada oportunidad costaba más y más y más… hasta que me fue negada tu presencia y tu aroma y fui entregado a la ausencia, he querido despertar los sueños dormidos, y dormido es que me encuentro hoy…

Pero nos falto tiempo, tiempo para ver cada amanecer, tiempo para soñar despiertos, tiempo para no sentirme tan apurado ni minimizado ante cualquier evento o circunstancia que necesitaba tu atención, nos falto tiempo y no te pude convencer de que me dejarás anidar cerca de ti y te alejaste cada día un centímetro más hasta que me entregaste a la ausencia, a la desesperanza de tu rechazo…

Mi historia sigue así…

Yo el más antiguo de los caracoles sigo enamorado de ti y lo estaré por siempre, en el interior de mi conchita te mantendrás siempre joven y viva… eternamente…
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braham entregado a la ausencia......
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